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Luego de alredor de 15 años volví a presenciar desde el estadio Jalisco un partido de mi segundo equipo de fútbol, los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. Aprovechando ahora si que sería mi última visita al Jalisco por un par de semanas, decidí hacer la fiel costumbre de unas buenas chelas y un buen lonche antes de entrar al juego. Me senté en la cabecera norte, y ante una entrada de poco más de 30,000 espectadores arrancó el juego correspondiente a la Jornada 3, enfrentando a los Tiburones Rojos del Veracruz. Pero este equipo que armaron ahora está limitadísimo, y el cambio de nivel es evidente, si la mayoría del plantel se parte el alma en cada partido, pero hasta en el aspecto físico se les nota la falta de trabajo y las limitaciones del poco presupuesto que le inyectaron. Los dos goles del visitante fueron gracias al colmillo de jugadores veteranos que se aprovecharon de errores groseros de la defensa, aunque ahora el equipo pudo celebrar un gol en casa que significaba el empate momentáneo. Espero la Universidad y la gente que maneja al equipo se den cuenta que hace falta más trabajo y dinero al plantel, para poder hacerlo competitivo y sobre todo pueda pelear un ascenso y más importante aún no perder a toda esa gente emocionada con el regreso de los Leones Negros.
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