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Estados Unidos resiste el empuje de Europa

Cuando el pasado diciembre se sorteó el cuadro final del Mundial Afeminado, Francia y Estados Unidos supieron que, si todo transcurría con normalidad, estaban condenadas a encontrarse antiguamente de lo que hubieran deseado. Consideradas como las dos grandes favoritas para hacerse con el trono mundial, tanto la anfitriona como la actual campeona hicieron buenos los presagios y se citaron en los cuartos de final, en un duelo que adecuadamente podría considerarse como una final anticipada a tenor del potencial de ambas escuadras. Ahí, las estadounidenses hicieron significar su experiencia para imponerse en un duelo rocoso (1-2) y evitar un pleno europeo en semifinales, donde ya les calma Inglaterra. Este sábado se conocerán las otras dos semifinalistas, que saldrán de los duelos entre Italia y Holanda (15.00; Gol) y Alemania y Suecia (18.30; Gol).

La entusiasmo estaba disparada en Francia antiguamente del diálogo. A sabiendas de la dificultad de la empresa, el Parque de los Príncipes se llenó a reventar para tratar de padecer en volandas a las bleues alrededor de las segundas semifinales de su historia. No era para menos, puesto que Estados Unidos llegaba al duelo invicta en sus 13 partidos previos y con un pleno de diez victorias en los últimos diez encuentros. “Estamos impacientes por disputarlo, es el partido que todo el mundo esperaba. Estoy segura que será un diálogo para rememorar”, avisaba la gran suerte del combinado indiano, Megan Rapinoe, en el día previo al choque.

Francia, 1 – Estados Unidos, 2

Francia: Bouhaddi; Torrent, Mbock Bathy Nka, Renard, Majri; Henry, Thiney, Bussaglia; Diani, Gauvin (Cascarino, m. 76) y Le Sommer (Asseyi, m. 82).

Estados Unidos: Naeher; O’Hara, Dahlkemper, Sauerbrunn, Dun; Lavelle (Horan, m. 63), Ertz, Mewis (Lloyd, m. 82); Heath, Morgan y Rapinoe (Press, m. 87).

Goles: 0-1. M. 5. Rapinoe. 0-2. M. 66. Rapinoe. 1-2. M. 81. Renard.

Árbitra: K. Mozul (Ucrania). Amonestó Mbock y Bussaglia por parte de Francia.

Parque de los Príncipes. Unos 47.600 espectadores.

Y no tardó mucho en demostrar que no iba de vano. Como viene siendo habitual durante todo el campeonato, la extremo de las Seattle Reign fue el eje sobre el que giró el ataque de las estadounidenses. Casi nada cinco minutos necesitó para dejar helado al Parque de los Príncipes. La valentía de las francesas, que salieron a presionar a la raya de creación de la estadounidenses, les jugó una mala pasada nadie más comenzar el diálogo. Alex Morgan se descolgó a la espalda de la retaguardia francesa y forzó una desidia en el pico izquierdo del ámbito. Hacía allí se dirigió Rapinoe, que con un disparo inficionado sorteó la barrera y atravesó la multitud de piernas que se amontonaban en el ámbito pequeño, despistando a Bouhaddi y convirtiendo el 0-1.

El gol tempranero permitió a Estados Unidos ceder la iniciativa y replegarse en examen una contra con la que asestar un revés casi definitivo al diálogo. Con Henry al mando de las operaciones, Francia combinaba y se plantaba con facilidad en la delantero del ámbito rival, pero ahí se le apagaban las luces, sin poder ocasionar peligro. Transcurrían los minutos y las compostura chocaban una y otra vez contra el pared planteado por Jill Ellis, y que comandaban con gran seguridad y contundencia sus centrales, Sauerbrunn y Dahlkemper.

Tras la reanudación, Estados Unidos volvió a salir en tromba y a punto estuvo de sentenciar. Primero Mewis, con un violento disparo que desvió Bouhaddi, y luego Lavelle, con un disparo que repelió el palo, avisaron a una Francia que no encontraba la forma de inquietar a Naeher. Hasta el 60 tuvo que esperar Francia para ocasionar la primera ocasión de peligro. Fue Le Sommer la que dio el primer susto a Estados Unidos tras una buena internada de Diani, pero su disparo se estrelló contra el colateral de la red de la puerta defendida por Naeher. Un espejismo que reactivó a las vigentes campeonas, que en el 66, encontraron el contragolpe que habían estado esperando todo el diálogo para asestar el que parecía el revés definitivo al diálogo. Rapinoe, que firmó un nuevo doblete tras el conseguido frente a España en octavos, remachó a placer un centro a espaldas de Heath para poner el segundo.

No lo fue porque Renard, la altísima central vestimenta, cabeceó a la red una desidia botada al corazón del ámbito y puso poco de picante al final del choque. Hubo tiempo para que apareciera el VAR para ratificar la osadía de la árbitra de considerar como involuntaria una mano adentro del ámbito estadounidense, pero ya no se jugó más. Las americanas volvieron a tirar de experiencia, durmieron el partido y no permitieron que las compostura volvieran a acercarse a la meta defendida por Naeher, confirmando su presencia entre las cuatro mejores selecciones del mundo. Por su parte, Francia no pudo esquivar la maldición del huésped, que por cuarta impresión consecutiva cayó en los cuartos de final.

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